Identidad

Identidad - Del b. lat. identitas, -atis).
1. f. Cualidad de idéntico.
2. f. Conjunto de rasgos propios de un individuo o de una colectividad que los caracterizan frente a los demás.
3. f. Conciencia que una persona tiene de ser ella misma y distinta a las demás.
4. f. Hecho de ser alguien o algo el mismo que se supone o se busca.

La palabra identidad a lo largo de estos últimos años se ha relacionado con los hijos de desaparecidos, Abuelas de Plaza de Mayo, apropiaciones ilegales por parte de militares y policías secuestradores y asesinos. Esto se enmarca dentro de los años 1975-1982. Pero su significado va mucho mas lejos. La identidad es un derecho de todos los seres humanos, mas allá de dictaduras o desapariciones.

Fui adoptada irregularmente en el año 1962, anotada como hija propia, comprada por mis padres, que hartos de esperar, ya empezando a ser mayores y ante la imposibilidad de tener hijos recurrieron por medio de familiares a una partera de Paso del Rey, muy conocida en la zona, que vendía o regalaba niños y hacia abortos (Aurora de Cerino según mi partida de nacimiento).

El secreto se guardó bien hasta que, a mis 18 años, por comentarios indiscretos por parte de familiares supe la verdad a medias de boca de alguien allegado a mi familia. Me contaron una historia totalmente estúpida que jamás creí, o sea, nuevamente me negaban mi identidad.

A los 22 años y ante mi pregunta mi padre llorando me tuvo que revelar la verdad: cuando tenía 4 días de nacida me habían llevado a mi casa desde “el hospital de Moreno” (dato extraño si se tiene en cuenta que la partera “atendía” en su domicilio a las adolescentes parturientas). No sabía nada mas, nadie sabía nada mas.

Mi padre no lloraba por mi, lloraba porque mi madre antes de morir le había hecho prometer que jamás me diría la verdad, y sentía que la había traicionado, otra vez yo quedaba sin identidad ni derechos a ella.

Nunca tuve la inquietud de saber sobre mi familia biológica hasta hace un par de años atrás donde tomé contacto con adoptados que estaban buscando. Yo pensaba que a los 45 años ya era tarde hasta que me di cuenta de que no. Así me contacté con personas que habían nacido con la misma partera que yo y adoptadas de la misma forma y de ahí en mas con entidades de búsqueda y con muchas personas en mi misma situación.

Demás está decir que cuando pregunté y fui atando cabos descubrí muchas cosas como por ejemplo que la fecha de nacimiento que figura en mi D.N.I. no es la real sino que habría sido varios días antes.

Las historias de todos son casi calcadas: una adolescente embarazada, sola o cuya familia no quiere una madre soltera que es “ayudada” por estos delincuentes que hacen el doble negocio de sacarles de encima esa “carga” y hacer feliz a una familia que no puede tener hijos mediante una suma de dinero que debe variar de acuerdo a las características del bebé.

A partir de allí pude saber que estos delitos como venta de bebés y cambio de identidad fuera del período de la dictadura militar prescriben porque no son considerados de lesa humanidad. Se calcula que hay 3 millones de personas (3.000.000) en nuestro país en mi misma situación. Hubo millones de casos antes y seguramente va a haber millones en el futuro. Aun así las instituciones hacen oídos sordos ante nuestros pedidos de ayuda para tratar de encontrar un camino que nos lleve a reencontrarnos con nuestra identidad biológica y solo se toman en cuanta los casos de hijos de desaparecidos.

No guardamos rencor hacia nuestros padres del corazón ni hacia nuestras madres biológicas.

Solo queremos saber quienes somos.